viernes, 21 de enero de 2011

el problema



Un gran maestro y un guardián
compartían la administración de un
monasterio zen. Cierto día el guardián murió,
y había que sustituirlo. El gran maestro reunió
a todos sus discípulos para escoger a quien
tendría ese honor. “Voy a presentarles un
problema —dijo—. Aquel que lo resuelva
primero será el nuevo guardián del templo”.
Trajo al centro de la sala un banco, puso
sobre este un enorme y hermoso florero de
porcelana con una hermosa rosa roja y señaló:
“Este es el problema”.

Los discípulos contemplaban perplejos lo
que veían: los diseños sofisticados y raros de la
porcelana, la frescura y elegancia de la flor...
¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál
era el enigma? Todos estaban paralizados. Después
de algunos minutos, un alumno se levantó,
miró al maestro y a los demás discípulos,
caminó hacia el vaso con determinación y lo tiró al suelo......

....“Usted es el nuevo guardián —le dijo el gran
maestro, y explicó—: Yo fui muy claro, les dije
que estaban delante de un problema. No importa
qué tan bellos y fascinantes sean, los problemas
tienen que ser resueltos. Puede tratarse
de un vaso de porcelana muy raro, un bello
amor que ya no tiene sentido, un camino que
debemos abandonar pero que insistimos en
recorrer porque nos trae comodidades. Sólo
existe una forma de lidiar con los problemas:
atacarlos de frente. En esos momentos no podemos
tener piedad, ni dejarnos tentar por el
lado fascinante que cualquier conflicto lleva consigo”.

Los problemas tienen un raro efecto sobre la
mayoría de nosotros: nos gusta contemplarlos,
analizarlos, darles vuelta, comentarlos... Sucede
con frecuencia que comparamos nuestros
problemas con los de los demás y decimos: “Su
problema no es nada... ¡espere a que le cuente el mío!”
Se ha dado en llamar “parálisis por análisis”
a este proceso de contemplación e inacción. ¿Y la solución?

elqeB

Leer más...

viernes, 14 de enero de 2011

sueña...

Leer más...

domingo, 2 de enero de 2011

es importante cultivarlo!


"Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente"

...qué razón tenía este Wittgenstein!!....

Leer más...